John Herschel
planteó la idea de que los fenómenos naturales deben explicarse eliminando todo
lo que ya sabemos y podemos explicar; entonces nos quedamos con lo que llamó “fenómenos
residuales”. Es frecuente intentar encontrar a dios como fenómeno residual: si
eliminamos todos los fenómenos cuyas causas conocemos (el rayo, las mareas, la
gravedad, las órbitas planetarias, los cometas, la peste negra, la evolución,
la herencia biológica...), los espacios vacíos que quedan son asignados por
algunos a dios. Es el dios de los huecos, de los vacíos de la ignorancia. De
los residuos, digo yo. Dios es, por tanto, el residuo de nuestra ignorancia.
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11 de junio de 2017
28 de agosto de 2014
Dios es ausencia
La gente insiste en buscar a dios en los espacios que aún no se han llenado de conocimiento. En lo que no sabemos, como qué ocurrió antes del primer tiempo de Planck. Es, como dice Victor Strenger, el dios de los huecos: un dios hueco, que carece de definición y entidad propia. Su ausencia lo define.
Es un dios de ausencia, como dijera Antonio Machado.
Es por tanto un dios ausente. Inexistente para todo fin práctico.
Es un dios de ausencia, como dijera Antonio Machado.
Es por tanto un dios ausente. Inexistente para todo fin práctico.
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