18 de agosto de 2014

Preguntitas sobre el respeto

¿Por qué debo tenerle más respeto a quien tiene ideas ridículas que a quien se viste de maneras ridículas?, ¿a quien piensa estupideces que a quien hace estupideces?, ¿a quien cree que nos creó un dios que a quien cree que nuestro creador es un ser de otro planeta?
¿Por qué es tolerable que me ría de quien cree que se ve bien con coloridos leggings a rayas horizontales, y no de quien cree que su amigo imaginario existe?
¿Por qué está bien reírme de la caricatura de alguien con trastorno del espectro autista o trastorno obsesivo compulsivo (como Sheldon Cooper de la serie cómica The Big Bang Theory o Adien Monk, de la policiaca Monk), pero caricaturizar a la "gente de fe" es una falta de respeto?

A lo mejor soy yo quien se equivoca por ignorancia, pues fallo en ver que las creencias religiosas son más íntimas e importantes para la personalidad (y la persona) que la autoimagen y los trastornos mentales, y por eso merecen un respeto especial.
A lo peor no. Quizá los que se equivocan son quienes fallan en ver que sus creencias no tienen nada de especial y no merecen ningún trato ni fuero especial.

21 de marzo de 2014

Wickman, el Génesis y el Big Bang (y Santo Tomás de paso)

Leo a Leslie A. Wickman (que estudió ciencia política, luego hizo una maestría en ingeniería aeronáutica y un doctorado en biomecánica) en la CNN decir que la evidencia en favor de la teoría del Big Bang es fehaciente prueba de la existencia del dios judeocristiano en el que cree.

El argumento que presenta es que al haber un origen del universo, por “simple lógica de causa y efecto”, requiere un agente externo e independiente del efecto, que lo haya causado. Como si dijéramos que un volcán, para hacer erupción, requiriera un inmenso pirómano y no se debiera simplemente a la acumulación de energía; que la segunda ley de la entropía implica un malicioso agente que desordene los sistemas; que para que una araña camine, debe haber un titiritero que le mueva las patas; que alguien atiza el fuego de las estrellas o, por lo menos, las “encendió” iniciando los procesos nucleares que las caracterizan; que alguien debe hacer que las moléculas de NaCl se descompongan en iones. Y así sucesivamente con todos los procesos naturales que sabemos que ocurren sin necesidad de ninguna intervención de agentes externos e independientes.

Wickman ve en el Big Bang una interpretación literal del Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la Tierra”. Supongo que se le olvida que la teoría del Big Bang implica que la Tierra no se pudo haber creado en el principio, sino hasta mucho después, cuando (haciendo un símil impreciso) el universo ya se había “enfriado” lo suficiente para crear, primero átomos y luego átomos de elementos más pesados (como el carbono y el silicio que conforman las rocas terrestres, el níquel y el hierro, el uranio y el plomo). El Big Bang habría ocurrido hace casi 14 mil millones de años, mientras que la Tierra surgió, más o menos, en el último tercio de todo ese tiempo; nuevamente, hago un símil bastante pobre: es como confundir el nacimiento de un señor de 90 años con su 60 aniversario.

También se le olvida que la teoría del Big Bang como está planteada hoy en día no exige que ese sea el comienzo, sino sólo el punto más lejano hacia atrás que nuestras herramientas cognitivas actuales nos permiten ver: el origen conocido de nuestro universo conocido, nada más, que no es lo mismo que el comienzo, ni se le parece. Bien podría tratarse no del comienzo, sino de un cambio de un estado a otro. De acuerdo con la teoría del Big Bang no podemos asegurar que ese es el comienzo.

Así que Génesis 1:1 no puede leerse literalmente y considerarlo válido a la luz de la ciencia.

Es una reinterpretación mal planteada de un viejo argumento de Tomás de Aquino, y tiene las grandes debilidades de la argumentación tomista. 

A mí me gusta en particular una crítica a esas debilidades: si nos podemos imaginar una entidad externa a todo el cosmos e independiente de él, con el suficiente poder para crear de la nada (o de sí misma, según se vea) a todo el cosmos; si ya somos capaces de concebir e imaginar algo así, ¿por qué no podemos concebir que esa entidad capaz de crear al universo a partir de sí misma (o de la nada externa a ella, según se vea) sea el propio cosmos? 

Es exactamente el mismo proceso, requiere el mismo salto cognitivo, con dos pequeños detalles: (1) exige una entidad menos, es decir, es una explicaciónmás sencilla y, por ende, con una probabilidad mayor; y (2) trata sólo con entidades de las que hay pruebas de su existencia (y no recurre a la necesidad de la entidad cuya existencia se está intentando probar, lo que resulta un absurdo: el Big Bang no puede probar la existencia de una entidad cuya necesidad para el Big Bang no ha sido probada porque no se ha probado su existencia), con lo que sólo necesitamos inventarnos una propiedad, no esa misma propiedad y además otra entidad que posea la propiedad, por lo que no sólo tiene más evidencia sino, además, requiere menos invenciones.


Y, encima, tiene el problema (ausente en tiempos del famoso Doctor Angélico) de contradecir lo que ahora sabemos gracias a la ciencia, campo en el que Wickman trabaja. No hay duda: a la hora de justificar creencias religiosas, hasta los científicos de alto perfil pueden olvidarse de la ciencia y ver lo que quieren ver. Por fortuna, no pasa así con todos…

12 de febrero de 2014

Homofobia religiosa

Cosa extraña en la India, en diciembre pasado los líderes de las religiones con más fuerza en ese país se declararon en un mismo sentido, y lo hicieron en apoyo a la decisión de la Suprema Corte que implica mantener intacto el artículo 377 del Código Penal indio.

Es decir, en favor de criminalizar la homosexualidad, tal como lo hizo el imperio británico en 1861.

Por supuesto, estos líderes no lo hacen por razones leguleyas, como la corte, sino porque lo condenan sus escrituras, su doctrina, su fe. Por religión. Lo mismo el hinduismo, el islam, el judaísmo, el cristianismo o el ayurveda y el yoga.

El novelista y poeta Vikram Seth, quien públicamente se ha declarado bisexual y encabeza las campañas contra el artículo 377, escribió unos días después en la revista India Today:

De todas las crueldades que los seres humanos podemos hacernos unos a los otros, una de las más crueles es decir:
"No amarás a o harás el amor con la persona que amas, no por excesiva juventud o por falta de disposición, sino porque él o ella proviene de una religión diferente, de una casta diferente, del mismo pueblo, del mismo género. […] Esto, en el fondo, es un asunto simple. Mi amor es el correcto. Tu amor está mal. "
[…]
Uno apalea a su hija hasta la muerte porque ama a un chico de su propio pueblo. Otro busca chantajear o enviar a prisión a dos hombres porque se aman entre ellos. Otro separa por la fuerza a una mujer de su novia y la viola para mostrarle el sexo correcto.
Otro cuelga a su hijo porque se enamora de una mujer de una casta diferente. Otro arroja ácido en el rostro de su hermana pues se ha enamorado fuera de su religión. La mentalidad es la misma. Todos creen que están haciendo el bien, lo que les otorga licencia para hacer el mal. Lo que hay en sus corazones no es humanidad ni el amor que, nos dicen, yace en las raíces de la verdadera religión. El veneno no proviene de dentro, sino del exterior: del confiable sacerdote, del furioso baba, del amenazante mulá, de los miembros del khap panchayat [concejo comunal], del partido político que espolea a las masas en busca de votos, de los promotores y justificadores de leyes injustas.

Hay muchas formas de homofobia. Algunas se basan de forma pura y dura en creencias religiosas. En esos casos se trata simple y llanamente de homofobia religiosa.

Imagen tomada de India Today.

10 de febrero de 2014

Leyes homofóbicas con fundamento religioso

Hace cosa de un mes, en Nigeria el gobierno encabezado por Goodluck Jonathan  promulgó (sin presentarla al público) una ley que prohíbe, criminaliza y persigue la homosexualidad.  A pesar de la condena internacional a esta ley, las persecuciones comenzaron de inmediato y no se han detenido.

De acuerdo con Reuben Abati, vocero presidencial, se trata de una ley acorde con la religión y cultura del país. Y no es la única nación africana con esta clase de leyes: son ya 38 países, lo que corresponde al 72% de los estados del continente.

Mientras que en Uganda el presidente Yoweri Museveni bloquea una ley anti-gay, su equivalente de Gambia, Yahya Jammeh, ha lanzado una cruzada en contra de la homosexualidad. Incluso se presentó, en septiembre de 2013, ante la Asamblea General de la ONU donde declaró que los gays son una de las tres grandes amenazas mundiales, y que es una epidemia que pone en riesgo la existencia de la humanidad.  También aseguró que los musulmanes y africanos pelearán para terminar con esta conducta.

En 2008 ya había amenazado con decapitar a todos los homosexuales que no abandonaran inmediatamente el país, con el argumento de que Gambia es un país de creyentes, que no tolerará tales inmoralidades, a pesar de la oposición internacional. Este orate ya había anunciado el descubrimiento de la cura del VIH-Sida: una mezcla dehierbas que ha mantenido en secreto.

Al margen de las rarezas de gobernantes como Jammeh, hay una creciente persecución de la homosexualidad en África, gracias a leyes cuyo único fundamento son las doctrinas religiosas, como lo refleja el editorial del periódico oficialista gambiano DailyObserver, que justificó al presidente en términos similares a  "Éste es un país musulmán y cristiano. Tanto el Corán como la Biblia condenan la homosexualidad”.


En África, la religión (convertida en ley) mata.

Qué opinan los catolicos

La cadena Univisión presentó ayer los resultados de su “Encuesta mundial a católicos”. Algunos resultados interesantes, que la curia vaticana debería tomar en cuenta ya que se trata de la opinión de sus fieles:

  • El 78% de los encuestados está en desacuerdo con la doctrina católica sobre los anticonceptivos. Sólo en Filipinas la mayoría se opone a su uso.
  • La mayoría de los encuestados (58% del total) está en desacuerdo con la política de la Iglesia Católica sobre el divorcio. Esta diferencia se refleja en Europa (75%) y América, tanto Estados Unidos (59%) como América Latina (67%).
  • El derecho de los sacerdotes a casarse es polémico, y los resultados son cerrados pero el resultado es claro: 50% a favor, 47% en contra (el 3% restante no respondió). Nuevamente, Europa (70%), Estados Unidos (61%)  y América Latina (53%) comparten esta posición; sólo África y Filipinas se decantan en favor de la posición oficial del Vaticano.
  • Aún más polémico es el asunto del aborto, pero los resultados son aplastantes: sólo un tercio de los encuestados se opone de manera rotunda. El 57% dice que debería permitirse en algunos casos, y el 9%, en todos: es decir, el 68% está en desacuerdo con la postura oficial. Sólo en África y Filipinas se opone la mayoría, por lo que en el resto del mundo el desacuerdo supera al 70% (que en Europa llega al 87%).
  • Si bien el derecho de las mujeres a convertirse en sacerdotes aún no tiene la mayoría global (51% en contra), sí es mayoritaria en Europa (64%), Estados Unidos (59%) y América Latina (apenas: 49% a favor, 47% en contra). La diferencia la hace, en gran medida, África, con su 80% de encuestados en contra.

Respecto a la gestión de Bergoglio, autodenominado Papa Francisco, el 87% considera que ha sido bueno o excelente, mientras que sólo el 6% la considera mediocre o pobre. Sus mejores resultados (donde la mayoría lo considera excelente)  fueron en Italia (74%), Polonia (59%), Estados Unidos (59%) y Argentina (57%).

Curiosamente, donde obtiene menos votos favorables es en Filipinas (82%) y África (85%). Sin embargo, es en América Latina y Estados Unidos donde obtiene más respuestas desfavorables (9%, en ambos casos). En lo que ha sido una sorpresa para mí, el mayor apoyo lo recibe en Europa: 89% considera buena su gestión, y sólo 3% la califica como mediocre o mala. México es de los países que peor lo califica (23% lo puntúa como mediocre), lo que lo pone junto con Filipinas y África. También Francia y España quedan en el mismo lado de la gráfica.

¿Cómo interpreto yo estos resultados? La imagen del reformador “Papa de la gente” ha calado, de ahí las buenas notas que obtiene en las zonas más progresistas, y también que sus puntajes menores sean en las zonas más retrógradas, así como la mayor concentración de votos negativos en países divididos entre una postura liberal y una derecha religiosa fuerte.

Por otro lado, la demanda de cambios en, precisamente, las zonas donde su imagen es mejor es muy marcada, en sentido opuesto a lo que él ha defendido; a la larga eso podría significar el deterioro de la percepción de Bergoglio como un reformador (aunque no liberal), y las esperanzas no cumplidas (como está comenzando a suceder con la persecución a sacerdotes pederastas, que es vista por un número importante, y quizá creciente, como “tibia”, por decir lo mismo) pueden deteriorar su imagen en esas áreas sin mejorarla en las otras zonas. Es decir, que su imagen está bien manejada, pero si no hay un contenido real que la sustente, puede no ser suficiente para sostenerla.

Las bases de datos y el reporte en PDF se encuentran disponibles en línea, para quien desee bajarlos.

Demanda por fraude mormón

Hace unos días, el periódico británico The Telegraph publicó que la juez de distrito Elizabeth Roscoe emplazó al líder mormón  Thomas Spencer Monson, presidente mundial de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los ÚltimosDías, por una denuncia por fraude.

La denuncia, presentada por Tom Phillips (un ex mormón), indica que dicha institución religiosa ha obtenido dinero gracias al uso de información falsa. Lo que, en efecto, constituiría un fraude. Entre esta información se incluye la historia de Adán y Eva y el origen de los amerindios (que, de acuerdo con unas declaraciones de Monson, serían descendientes de la pareja original bíblica), y las planchas de Nefi: el Libro de Mormón, según Joseph Smith (su autor), el libro es la traducción de la obra creada por el profeta Mormón en las famosas planchas (actualmente desaparecidas).

Hay que aclarar que este emplazamiento es para escuchar a las partes y decidir si el juicio es procedente. Crea, sin embargo, un precedente: se aceptó para considerar que las organizaciones religiosas pueden cometer fraude si lucran con información falsa, así sea doctrinal. En otras palabras, si hacen negocio deberían sustentar y validar las aseveraciones doctrinales que les atraen ingresos.

Evidentemente, este emplazamiento no tiene futuro: Monson no vive en el Reino Unido y no es un caso que amerite juicio de extradición sólo para ser escuchado. Además, la legislación británica tiene algunas arcaicas trabas a la acción judicial sobre las iglesias, sobre todo si involucran cuestiones doctrinales: de esa manera no necesitan probar que sea cierto lo que declaran como doctrina. Este beneficio de la duda (al igual que la situación impositiva privilegiada en que se encuentran, y varias otras ventajas) no lo recibe nadie más, ni siquiera las creencias que la ley considera como meras "sectas" (lo que justifica la preocupación por un fallo de la suprema corte británica que declaró que una pareja se podía casar en una capilla ciencióloga, pues se trata de una verdadera religión).

La organización mormona, ¡cómo no!, ha respondido con una campaña en contra de la juez, el demandante y el argumento mismo, al que tachan de extravagante, incongruente, ridículo y hasta monstruoso. Y, de manera extraoficial, también se ha manejado como una persecución en sucontra (recordando la que sufrieron ¡hace dos siglos!) e, incluso, como un ataque a la libertad de credo y la libertad en general.


¿Se imaginan qué ridículo sería que un laboratorio farmacéutico dijera que demostrar que los productos con los que obtiene ganancias funcionan atenta contra las libertades individuales? Bueno, exactamente ese es el argumento que se hace en contra de este citatorio.

6 de febrero de 2014

ONU vs Vaticano

El Comité sobre Derechos del Niño ha hecho pública su posición respecto al Vaticano en algunos temas cruciales. Entre ellos, los abusos sexuales cometidos por los sacerdotes y el encubrimiento por parte de los jerarcas católicos, de lo que, sostiene, existe responsabilidad por parte del estado de la Santa Sede.

De acuerdo con el Comité, se trata de decenas de miles de casos; en abierta controversia, la Santa Sede se defiende arguyendo que son unos pocos, aunque inexcusables, miles. De acuerdo con declaraciones de Silvano Maria Tomasi, representante del Vaticano en la ONU, hace unos años, podría tratarse de hasta el 5% de los sacerdotes… lo que significa cosa de 20,000 sacerdotes, buena cantidad de ellos con más de una denuncia, así que sí: decenas de miles de casos.

Tomasi la ha emprendido contra la ONU acusando a los miembros del comité de estar prejuiciados contra la Iglesia Católica. Dice que no han tomado en cuenta las respuestas que dio en enero a sus cuestionamientos (respuestas que se pueden resumir en una sola, la de siempre que salta el tema: no nos compete porque lo han hecho fuera del Vaticano, así que no tenemos información y si la tuviéramos no tendríamos derecho a presentarla; es decir, evasivas en vez de respuestas reales).

Además aduce que se trata de un ataque contra la ideología católica, pues la Comisión de Derechos Humanos de la ONU también le ha puesto el dedo sobre la llaga en temas sobre matrimonio homosexual, interrupción voluntaria del embarazo y equidad de género. Incluso acusa al Comité de estar influido por las asociaciones en favor de los derechos de los gays (lo que sea que eso signifique).

Lo que hace Tomasi es lo que siempre ha hecho la Iglesia: en vez de asumir la responsabilidad por sus fallas, se refugia en acusaciones de persecución. Pero esta vez hay una gran diferencia: nadie está persiguiendo al Vaticano o la Iglesia por sus ideas, sino por incumplir una serie de tratados que firmó de manera voluntaria, y cuya firma exige la aceptación de sus principios y su aplicación jurídica.

Ante la ONU, la Santa Sede no es una Iglesia cuya religión debe ser respetada, sino un país más, que debe dar cuenta de sus actos e incumplimientos, como todos los demás. Si los moros de Iraq violan derechos, la ONU les denuncia y exige acción; si los meapilas del Vaticano violan derechos, la ONU les denuncia y exige acción.