Un punto crucial del argumento ontológico plantea que lo
perfecto tiene que existir, pues de lo contrario no sería perfecto ya que lo
que existe es necesariamente mejor que lo inexistente, que lo que existe es
mejor que lo que sólo se imagina. Que la Mona Lisa es necesariamente superior a lo que Leonardo imaginó.
Yo creo que Anselmo de Aosta, el primero en plantear esta
línea de pensamiento, no era artista. Ni perfeccionista. Ni sufría TOC.
Seguramente ni siquiera revisaba lo que escribía: ¿de qué otra manera se puede
concebir que, digamos, una frase mal redactada y con errores de ortografía sea considerada
mejor que el pensamiento que le dio origen? Si lo fuera, no habría que
corregirla para acercarla a un ideal (por definición, algo sólo pensado), en mi
humilde opinión.
Quizá me equivoque y sea mi mente obsesiva lo que me haga creer que las
cosas reales nunca alcanzan la perfección imaginada y, por lo mismo, siempre se
pueden corregir.
En todo caso, hablaría muy mal de la posible existencia de dios
que un argumento así de malo en su favor no se pueda perfeccionar: sería la mejor
prueba de su existencia. Y Anselmo se metería solito el pie.