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3 de enero de 2014

Chárvaka

Chárvaka (en sánscrito devanāgarī  चार्वाक, lo que, según me informan, se pronuncia algo así como [tjaˈrvaka]), se dice, fue un pensador indio ateo que habría vivido por ahí del 2 500 antes del presente (o en el siglo VII antes de la era común). Tristemente, no hay evidencias duras de su existencia.

Existe, eso sí, una escuela de pensamiento que lleva el mismo nombre. El surgimiento de dicha corriente materialista se atribuye a veces al propio Chárvaka y otras a un tal Brihaspati, de quien tampoco hay mayor evidencia (y, para mayor inri, es el nombre de un figura mitológica del credohinduista).

El sistema chárvaka (también conocido como lokāyata) sostiene una postura materialista y escéptica, nástika (es decir, que niega la existencia del alma) y de indiferencia religiosa, cuando no abiertamente atea, y considera que la única fuente válida de conocimiento es el conocimiento directo, empírico, sensible. Y hedonista.


Esta escuela filosófica despareció hacia el siglo XII de la era común, de manera tan misteriosa como apareció; es frecuente manejar la hipótesis de que hubo persecución religiosa en su contra, pues los textos originales de dicho sistema de pensamiento se hyan perdido. Sólo quedan algunas citas y referencias a obras como el Bārhaspatya sūtra, donde se pueden encontrar perlas como la siguiente:

Según he leído, se traduce algo así: Si un animal sacrificado según el rito jyotiṣa irá al Cielo, ¿por qué entonces quien oficia el sacrificio ofrece a su propio padre, quien al Cielo directamente iría?

2 de enero de 2014

Diagorismos y charva... ¿qué?

Diagorismos y charvakadas son dos palabras que me inventé, y que hacen referencia a dos personajes reputados como ateos, de los que ya hablaré en sendas entradas: Diágoras de Melos, filósofo y poeta griego, y Chárvaka, nombre que se atribuye tanto a un pensador indio como a la escuela de pensamiento que le siguió.


Los diagorismos y las charvakadas son planteamientos breves materialistas, escépticos y punzantemente ateos, como se dice que eran estos dos autores, cuya presunta obra, si es que existió, lamentablemente se ha perdido.

La idea, también, es que estos planteamientos, un poco más largos que aforismos, procuren toques de humor. De buen humor, aunque el mal humor ocasional es bienvenido también.