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30 de agosto de 2014

Soy ignóstico

Yo soy ignóstico.
Leyó usted bien, y no cometí ningún error de escritura: soy ignóstico.

¿Y qué es eso?, quizá se pregunte. Bueno, el ignosticismo consiste, dicho en breve, en la exigencia de definiciones cuando hablamos de dios. La idea es que toda idea teológica debe poder definirse de manera precisa y formal. Sin esas definiciones, todo lo que se tiene serían sin sentidos cognitivos, términos vacíos.

Pero,  ¿no me precio de ser ateo? ¿Acaso cambié de opinión o estoy cayendo en una más de mis contradicciones? A final de cuentas, podría usted razonar, suele establecerse que el ignosticismo y el ateísmo son incompatibles…

En mi opinión, no. Si el término está vacío, como señala la crítica ignóstica, entonces no hay un referente real (la entidad existente formalmente definible) al que haga referencia. El problema de la existencia de dios es, por tanto, un problema de definiciones que, en el mejor de los casos, se resuelve a sí mismo (por ausencia), y, en el peor, establece la posibilidad de probar (someter a prueba) la existencia de dios a partir de las definiciones que se establezcan. Y yo no conozco una sola definición formal, precisa y suficientemente completa de dios que haya probado su existencia, por lo que asumo con confianza su inexistencia.

Así que sí: soy ignóstico y ateo a la vez. Y también antiteísta.



18 de agosto de 2014

¿Qué tan ateo es usted?

¿Se considera usted alguien de fe, amigo creyente, o un impío ateo, como yo?

Al parecer estoy haciendo una pregunta estúpida, que simplemente por definición es absurda. Un auténtico oxímoron. Y sí, con toda certeza lo es, pero consiéntame y sígame la corriente.

A lo largo de la historia la humanidad ha creído en muchas divinidades, pero yo dudo que usted, hombre de fe, crea en todas ellas, primero por una cuestión de principios: hay religiones que prohiben creer en otros dioses aparte de los suyos, y hay algunas que claman que su dios es el único verdadero. La mayoría de los creyentes hoy por hoy forma parte de ese grupo, así que es probable que usted también.

Pero también, en segundo lugar, por una cuestión de capacidad: nadie conoce todas las deidades habidas, ni siquiera sabemos cuántas han existido. En internet se habla de que la historia ha registrado más de tres mil; a mí me parece una cifra terriblemente baja. Simplemente una página de estadísticas sobre religión recoge más de 4,300 denominaciones religiosas. Si todas fueran monoteístas, tendríamos en principio más de 4,300 deidades, aunque las variantes de una misma religión, como todos los grupos cristianos, tendrían una misma divinidad; considerando que la mayoría de las religiones han sido politeístas, entonces el número de deidades será mucho más grande que 4,300. Sólo como una muestra, consideremos 4,000 religiones politeístas y (al juntar las distintas denominaciones de un mismo credo como una sola religión) una decena de monoteístas. Si las religiones politeístas en promedio tuvieran 2 deidades, hablaríamos de un total de 8,010 deidades; con 3 deidades, 12,010; con 5, 20,000...

Lamentablemente no hay un promedio conocido, pero la Wiki Atheism estima un promedio de 440 deidades por religión, y las religiones que lista Adherents (la página de estadísticas que mencioné antes) serían sólo las que existen hoy en día, no todas las de la historia.

Con estos números, Atheism llega a su cifra conservadora de 28'000,000 de deidades (sí, veintiocho millones de dioses). Su cifra tope es de 102,000'000,000 (si leyó bien, notó que son ciento dos mil millones de deidades).

Seamos conservadores y tomemos un punto intermedio entre los alrededor de 3,500 de que hablan los memes de internet y los 28'000,000 del cálculo conservador de Atheism. Si promediáramos esas dos cifras tendríamos algo más de 14'000,000 (prometo no usar matemáticas más complejas que las de primaria: sumas, multiplicaciones y porcentajes, pero ni no quiere leer tantos números, vaya directamente a los resultados marcados con negritas cursivas, y luego a mi reflexión final en el último párrafo).

¿Le sigue pareciendo un exceso? A mí me parece una cifra bastante decente, pero digamos que "sólo" hubiera 1 millón de deidades, y, como la mayoría de las personas religiosas hoy en día, son monoteístas, probablemente usted también; en ese caso usted creería en el 0% de las deidades, que es el mismo porcentaje que nosotros los ateos.

Para que encontrar una diferencia entre usted y yo, necesitaríamos llevar el porcentaje a diezmilésimos de punto porcentual, que es lo mismo que cuatro dígitos tras el punto decimal. Es decir, bajita la mano en nuestros cálculos para así acentuar la discrepancia, la diferencia entre mi ateísmo y el de usted sería de 0.0001%.

Sólo por seguir con datos típicos de meme, la diferencia genética entre un chimpancé y un humano es de 2%, y es la especie con la que nuestra diferencia es menor. Si tomamos esa cifra como base, para considerar que hay una diferencia de especie entre su falta de fe y la mía (es decir, para considerar que su falta de fe es significativamente diferente a la mía), podríamos tomar ese 2% como línea mínima conservadora; o, lo que es lo mismo, con apenas un millón de deidades, usted tendría que creer en la friolera de 20,000 dioses.

Le dejo una pequeña tablita para que reflexione sobre el tamaño de su fe en comparación con su descreimiento. En la primera columna tiene el número hipotético de deidades inventadas por la humanidad; en la segunda se presenta el porcentaje de deidades en las que cree un monoteísta; en la cuarta, el número de deidades en que debería creer para tener fe en el 2% del total de divinidades (es decir, tener el 2% de diferencia con los ateos como yo).

Deidades Monoteísmo 2%
100000000 0.000001% 2000000
10000000 0.00001% 200000
1000000 0.0001% 20000
100000 0.001% 2000
10000 0.01% 200
1000 0.1% 20
100 1% 2

Por supuesto este juego matemático carece de todo rigor y precisión, pero sirve para darse una idea; si no le gustan las mías (que son un tanto chungas, en todos sentidos), busque sus propias estadísticas y haga sus propias cuentas.

Quizá quiera dejar de considerarse una persona de fe y empezar a considerarse ateo (o atea), como yo, aunque en su caso haga alguna excepción.

4 de febrero de 2014

Una definición

En su definición de ateo, dice la muy católica Real Academia Española: “Que niega la existencia de Dios”.
La cursiva es mía: nótese la mayúscula al hablar de su dios. Y es que la RAE hace diferencia entre dios (“Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones”) y Dios (“Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo”).

Es decir, para ellos ateo es quien niega la existencia del ser supremo de las religiones monoteístas (es decir, su dios), sin importar en qué crea. De modo que todo pagano es, según la RAE, un ateo. Así, por ejemplo, Hemnecher Tepienamón, gran sacerdote de Amón, sería ateo, a pesar de creer en un buen número de dioses y ser sacerdote de uno de ellos. 

R8U36D1 Q3
N35M17Y5
N35N5
Z1M23X1
Z2ssR8
D2
D21G5A52
Sumo sacerdote de Amón Ra... Herihor, tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Herihor

Más que a definición razonada suena a propaganda católica. No es de extrañar, pues la vetusta Academia ha mantenido (aunque el vocablo haya pasado de ateo a ateísta) la misma definición desde la edición de 1770 de su Diccionario de Autoridades

A final de cuentas, si tomamos en cuenta toda la población a lo largo de la historia, casi toda la humanidad sería, según la RAE, atea.

23 de enero de 2014

Ateísmo dogmático

Un estudio publicado en octubre pasado esbozó unos resultados que a muchas personas (en especial ateos) les resultaron paradójicos. El paper analiza la relación entre el dogmatismo y la apertura a nuevas experiencias.

Eso no es nada nuevo, ya se había hecho antes: en general, los estudios muestran que hay una correlación negativa, es decir, que, en general, cuanto más dogmático se es, menos dispuesto a nuevas experiencias se está; y que la gente religiosa tiende a ser más dogmática y (en consecuencia) menos abierta a nuevas experiencias.

Esta investigación de Gurney y compañía, sin embargo, estudia solamente a las personas no religiosas, a las que divide en dos grupos, a saber: los que no profesan ninguna creencia en particular (que correspondería a agnósticos y escépticos, en  mi opinión) y los ateos. En el grupo de los que no profesan creencias específicas, los resultados fueron como se esperaba: correlación negativa entre dogmatismo y apertura a nuevas experiencias.

En el grupo de los ateos, sin embargo, la correlación fue positiva. Eso ha dejado perpleja a mucha gente (de entrada a muchos ateos): se creía que la apertura a nuevas experiencias (ser “de mente abierta”) era lo opuesto del dogmatismo. Y que los ateos eran gente muy abierta de mente y poco dogmática. Pues bien, ambas presunciones resultaron ser falsas.

De la presunta oposición dialéctica entre la credulidad dogmática y la apertura de mente ya hablaremos en otra ocasión. Por ahora, la cuestión del ateísmo. Estos resultados aparentemente paradójicos se pueden explicar de manera bastante sencilla, pero requiere dejar de lado unos prejuicios sobre los ateos.
En primer lugar, ser ateo, como señala Miguel Farias, no es simplemente tener un marcador de cero en escalas de religiosidad o creencias (eso serían los descreídos, que corresponderían al grupo de ninguna creencia), sino tener una serie de creencias y certezas propias.


Y, en segundo lugar, los ateos, por supuesto, no somos ni demonios poseedores de todas las depravaciones posibles ni superhombres nietzcheanos que encarnan la racionalidad y la pureza cognitiva y ética. Somos personas como las demás, con virtudes, defectos, aciertos, errores… Algunos más escépticos y otros más dogmáticos; y hay dogmáticos “positivos” (que simplemente están seguros) y “defensivos” (que han sido tan agredidos por profesar sus creencias, que forman parte importante de su identidad, que terminan por aferrarse dogmáticamente a ellas).

8 de enero de 2014

Historia mala

La historia es mala. Es enemiga de dios:

1. Con el devenir histórico cada vez hay más ateos y agnósticos. Y eso se debe en parte a que...

2. Con el paso del tiempo:
    2.1 De manera recurrente las explicaciones sobrenaturales (los rayos son producto del enojo de un dios; un dios mueve los planetas, el sol y las estrellas alrededor de la Tierra) se han ido sustituyendo por otras naturales (los rayos son producto de un diferencial en el potencial eléctrico del suelo y la atmósfera; los astros celestes se mueven en órbitas dependientes de la fuerza gravitacional, y es la Tierra la que gira de esa manera alrededor del Sol, que tiene mayor masa), sin que haya un solo ejemplo que vaya en el sentido opuesto.
    2.2 Todos los intentos por demostrar la existencia de dios, a la larga, se han ido refutando. Lo que da un lamentable historial de fracasos acumulados, todos ellos en el mismo sentido.

Mi conclusión es que Clío es atea.

3 de enero de 2014

Chárvaka

Chárvaka (en sánscrito devanāgarī  चार्वाक, lo que, según me informan, se pronuncia algo así como [tjaˈrvaka]), se dice, fue un pensador indio ateo que habría vivido por ahí del 2 500 antes del presente (o en el siglo VII antes de la era común). Tristemente, no hay evidencias duras de su existencia.

Existe, eso sí, una escuela de pensamiento que lleva el mismo nombre. El surgimiento de dicha corriente materialista se atribuye a veces al propio Chárvaka y otras a un tal Brihaspati, de quien tampoco hay mayor evidencia (y, para mayor inri, es el nombre de un figura mitológica del credohinduista).

El sistema chárvaka (también conocido como lokāyata) sostiene una postura materialista y escéptica, nástika (es decir, que niega la existencia del alma) y de indiferencia religiosa, cuando no abiertamente atea, y considera que la única fuente válida de conocimiento es el conocimiento directo, empírico, sensible. Y hedonista.


Esta escuela filosófica despareció hacia el siglo XII de la era común, de manera tan misteriosa como apareció; es frecuente manejar la hipótesis de que hubo persecución religiosa en su contra, pues los textos originales de dicho sistema de pensamiento se hyan perdido. Sólo quedan algunas citas y referencias a obras como el Bārhaspatya sūtra, donde se pueden encontrar perlas como la siguiente:

Según he leído, se traduce algo así: Si un animal sacrificado según el rito jyotiṣa irá al Cielo, ¿por qué entonces quien oficia el sacrificio ofrece a su propio padre, quien al Cielo directamente iría?

2 de enero de 2014

Diágoras el ateo

La existencia del filósofo Diágoras de Melos (a quien no debemos confundir con el médico chipriota) se conoce sólo por fuentes indirectas, como la de Jesucristo.

Se trata de lo que otros autores (por ejemplo, AristófanesAtenágoras y Cicerón) han escrito acerca de él, casi siempre siglos después. Y las anécdotas se mezclan con las ideas atribuidas al poeta milenio y las críticas de sus detractores.

Tiene la reputación de ser el primer filósofo helénico explícita y abiertamente ateo, aunque hay quien sostiene que en realidad era deísta. Se dice que fue discípulo de Demócrito (quien lo habría sacado de la cárcel, donde estaba por razones políticas) y maestro de Sócrates. Que fue desterrado de Atenas por impío.

Se dice que renegó de los dioses (y que mantuvo públicamente esta posición) al ver en un juicio cómo un delincuente juraba no haber robado y no fue castigado por las divinidades cuyo nombre invocó.

También se le atribuye la frase “Los dioses no serán verdad, pero de los dioses come y vive mucha gente y esto si es verdad”. Idea lapidaria que, si no es suya, merecería serlo… si es que en verdad existió.

Objetivo: la Luna

Este blog sólo esboza algunas ideas: diagorismos y charvakadas, pinceladas de una especie de enciclopedia atea, a la manera del Diccionario filosófico de Voltaire, que va tomando forma en mi mente, aunque no sé si alguna vez salga de ahí. En todo caso, la pretensión es grande: llegar muy lejos con esa enciclopedia y con el proselitismo ateo. Pero no es imposible, como el viaje espacial del comic de Hergé, Objectif Lune, que da título a esta entrada.

A diferencia de la obra de François Marie Arouet, aquí la razón no va por la letra, sino por sus pistolas; en vez de una obra sistemática se trata de bocetos: trazos breves, discutibles, perfectibles, quizá humorísticos (aunque el cabreo también tendrá lugar) y, sin duda, muy personales.


Trataré de no ser excesivamente gandalla con las ideas y puntos de vista que escarnezca. No siempre se podrá (ni considero que toda postura y acción lo merezca), pero prometo contenerme… un poco cuando menos.

Espero que estas lecturas les aprovechen y diciertan tanto como amí escribirlas.

Diagorismos y charva... ¿qué?

Diagorismos y charvakadas son dos palabras que me inventé, y que hacen referencia a dos personajes reputados como ateos, de los que ya hablaré en sendas entradas: Diágoras de Melos, filósofo y poeta griego, y Chárvaka, nombre que se atribuye tanto a un pensador indio como a la escuela de pensamiento que le siguió.


Los diagorismos y las charvakadas son planteamientos breves materialistas, escépticos y punzantemente ateos, como se dice que eran estos dos autores, cuya presunta obra, si es que existió, lamentablemente se ha perdido.

La idea, también, es que estos planteamientos, un poco más largos que aforismos, procuren toques de humor. De buen humor, aunque el mal humor ocasional es bienvenido también.